Ha fallecido Gabriela Arevalo

Con profundo pesar, anunciamos el fallecimiento de nuestra amada madre, hermana, abuela,
bisabuela y amiga, Gabriela Arevalo. Gabriela nacio el 27 de abril de 1945 en Doctor Arroyo,
Nuevo León, México, y partió a la presencia del Señor el 5 de noviembre de 2025 en San
Antonio, Texas.


Desde una edad temprana, Gabriela dedicó su vida a Cristo, sosteniendo una fe firme y sincera
que la acompañó en cada etapa de su camino. Con una voz dulce y llena de gracia, cantó en el
coro de su iglesia, elevando alabanzas que tocaban corazones y transmitían paz. Gabriela fue
una mujer talentosa en la cocina, donde con amor y manos cálidas preparaba comidas que
unían a la familia. Amante de la siembra y la tierra, Gabriela encontraba gozo en ver crecer lo
que cuidaba con paciencia. Su carácter fuerte, su espíritu independiente y su admirable
dedicación al trabajo fueron testimonio de la fuerza que la definía.


Gabriela es precedida en la muerte por su hija, Estela Escobedo; sus padres, Gabino y Maria de
Jesus Ramirez; cuatro hermanas y dos hermanos. Su partida deja un espacio inmenso en el
corazón de quienes la amaron; pero su legado perdura en las vidas que tocó, en los valores que
enseñó y en el amor que sembró sin medida.


Gabriela deja en esta vida a sus hijos, Imelda Hernández, José Luis Escobedo, Luz Silva, María
Concepción Escobedo, Ángeles Escobedo, Francisco Escobedo, Jesús Escobedo y Alejandro
Escobedo; así como a su hermana, Eugenia Ramírez, residente en Reynosa, México. Además,
con orgullo y ternura deja treinta y cinco nietos y veintisiete bisnietos, quienes continúan su
linaje, llevando consigo su memoria y ejemplo. También deja a sus fieles compañeritos de vida,
sus queridos perritos, Canela y KoKomo.


Su amor, su fuerza y su fe seguirán siendo luz para sus seres queridos. Aunque su ausencia
duele, sabemos que descansa ahora en la gloria de Dios, cantando nuevamente, con su
hermosa voz, entre ángeles.


“El Señor es mi pastor; nada me faltará.” – Salmo 23:1Descansa en paz. Tu amor vive en
nosotros para siempre.